Casi cuatro años...
Un mes más, solo un mes y ya estaré fuera de octavo semestre, “disfrutando” de las vacaciones…
En ocasiones me parece que todo ha pasado de una manera tan apresurada que apenas me he dado cuenta, pero no es así, en realidad recuerdo todo, desde que presente aquel examen para ingresar a la Universidad y luego de eso, tomé el primer autobús que salía hacia Tampico, yo necesitaba dormir y así me disponía a hacerlo cuando en la TV dijeron una noticia que en primera instancia no le preste la suficiente importancia, se trataba del rector de la Universidad, aseverando que de los miles de jóvenes que habían presentado el examen de ingreso para la Facultad de derecho y Criminología solo lograrían quedarse menos del cincuenta por ciento, a mi papá eso lo marcó y puedo decir que hasta le preocupó, pero yo iba demasiado relajada o mas bien tenia mucho sueño y después de cruzar unas breves frasecillas y comerme el sándwich que compre en la central, me quede profundamente dormida; luego de tiempo supe que si había quedado, y otra cosa que mi papá debería admitir es que se sorprendió, porque el ya se había hecho a la idea de que me quedaría en Tampico, decía que aunque mi examen fuese uno de los mejores siempre le darían preferencia a los de Nuevo León y después si quedaban lugares empezarían a elegir a los foráneos, lo malo de la noticia radicaba en que lo supe muy tarde (refiriéndome a la hora) eran casi las 12 de la noche ya no alcanzaba el autobús, mi papá acababa de llegar de viaje, y su cara reflejaba fastidio; yo opte por preparar mis cosas para ver si aún me podía ir en autobús, mientras ellos me veían atónitos e indecisos, me volvieron a preguntar por tercera ocasión si estaba segura de lo que estaba haciendo, si en realidad lo quería y me hicieron ver que una vez que la decisión de irme estuviera tomada no habría marcha atrás, y así fue, les mostré convicción en mi decisión, así que comenzaron arreglaron sus cosas, nos subimos a la camioneta y para la 1:30 am ya íbamos en camino a Monterrey…
Después de eso pasaron muchas cosas, ese primer semestre fue como la muerte, en el primer mes yo ya quería regresarme porque sentía que extrañaba demasiado todo, pero después vino el acoplamiento y ya todo fue mejor, aunque no dejaba de sentir tristeza cada que se agotaban las vacaciones y tenia que regresar (y aún es así)…
Tantas historias, en esos casi cuatro años alejada de todo lo que concierne a la vida familiar, tantos momentos perdidos que debí vivir con ellos, pero vale la pena esforzarse por los sueños… Hace poco me preguntaban, oye y si te ofrecieran trabajo en Baja California, ¿te irías? A lo que yo respondí sin pensarlo, “si”…
En ocasiones me parece que todo ha pasado de una manera tan apresurada que apenas me he dado cuenta, pero no es así, en realidad recuerdo todo, desde que presente aquel examen para ingresar a la Universidad y luego de eso, tomé el primer autobús que salía hacia Tampico, yo necesitaba dormir y así me disponía a hacerlo cuando en la TV dijeron una noticia que en primera instancia no le preste la suficiente importancia, se trataba del rector de la Universidad, aseverando que de los miles de jóvenes que habían presentado el examen de ingreso para la Facultad de derecho y Criminología solo lograrían quedarse menos del cincuenta por ciento, a mi papá eso lo marcó y puedo decir que hasta le preocupó, pero yo iba demasiado relajada o mas bien tenia mucho sueño y después de cruzar unas breves frasecillas y comerme el sándwich que compre en la central, me quede profundamente dormida; luego de tiempo supe que si había quedado, y otra cosa que mi papá debería admitir es que se sorprendió, porque el ya se había hecho a la idea de que me quedaría en Tampico, decía que aunque mi examen fuese uno de los mejores siempre le darían preferencia a los de Nuevo León y después si quedaban lugares empezarían a elegir a los foráneos, lo malo de la noticia radicaba en que lo supe muy tarde (refiriéndome a la hora) eran casi las 12 de la noche ya no alcanzaba el autobús, mi papá acababa de llegar de viaje, y su cara reflejaba fastidio; yo opte por preparar mis cosas para ver si aún me podía ir en autobús, mientras ellos me veían atónitos e indecisos, me volvieron a preguntar por tercera ocasión si estaba segura de lo que estaba haciendo, si en realidad lo quería y me hicieron ver que una vez que la decisión de irme estuviera tomada no habría marcha atrás, y así fue, les mostré convicción en mi decisión, así que comenzaron arreglaron sus cosas, nos subimos a la camioneta y para la 1:30 am ya íbamos en camino a Monterrey…
Después de eso pasaron muchas cosas, ese primer semestre fue como la muerte, en el primer mes yo ya quería regresarme porque sentía que extrañaba demasiado todo, pero después vino el acoplamiento y ya todo fue mejor, aunque no dejaba de sentir tristeza cada que se agotaban las vacaciones y tenia que regresar (y aún es así)…
Tantas historias, en esos casi cuatro años alejada de todo lo que concierne a la vida familiar, tantos momentos perdidos que debí vivir con ellos, pero vale la pena esforzarse por los sueños… Hace poco me preguntaban, oye y si te ofrecieran trabajo en Baja California, ¿te irías? A lo que yo respondí sin pensarlo, “si”…





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