A pesar de los escenarios contrastantes no he perdido conciencia…
A veces me olvido de lo mucho que necesita la “gente” pero un lunes o jueves por la tarde, lo recuerdo al verlo, al vivirlo y lo empatizo y me traigo partecitas de esa existencia muy mínimas pero significativas y necesarias para no crear mi propia burbuja…
Diario me encuentro con personas desafanadas del mundo exterior todos viviendo en su pequeña orbe, todos los días saliendo de casa veo a los jóvenes de una universidad sumamente reconocida y de vez en cuando escucho sus absurdas pláticas, sólo esperaría que esos diálogos huecos se den sólo en su periodo de simpleza o de ocio…
Luego un lunes a eso de las cuatro de la tarde, los veo ahí, a esos niños en esa escuela que sus padres eligieron para que sean educados y no puedes creer que así sea, es un escenario completamente diferente lleno de privaciones, después entras al aula y antes de dar el tema correspondiente intercambias unas palabras con ellos, no pasa mucho tiempo cuando te percatas de su necesidad de afecto, de sus carencias varias… Esos son los niños de nueve años, agobiados por violencia intrafamiliar, violencia física y hasta psicológica una familia disfuncional dónde lo que mas falta es el afecto y la atención, esa es su realidad, y es cuando te preguntas que será de ellos dentro de diez años más o porque irnos tan lejos, mas bien que será de ellos dentro de unos cinco años más; una vez me preguntaron: De esos veinticinco niños cuantos crees que tienen posibilidades de no caer en el pandillerismo, drogadicción, alcoholismo etc. a lo que yo tristemente respondí: “De todos ellos creo que podemos rescatar a tres”…